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Está ubicado entre los barrios Ybaroty y San
Miguel, antiguamente Loma Pedernal bautizado en 1.924 con
el nombre de San Miguel de Carumbe. Le delimitan las calles
Gregorio Benítez, Coronel Oviedo y Dr. Bottrell. Dice Artemio
Franco Preda, que la historia del Ykuá Pytá comienza en la
post guerra de la Triple Alianza, cuando en 1.876, hubo una
prolongada sequía y la entonces Junta Económica Administrativa,
dispuso la excavación de un pozo de agua potable, en el sitio
ocupado hoy día por el estadio. Como es zona de nacientes,
el agua fluyó y sigue sin pausas. Luego en 1.883 la autoridad
comunal, presidida por Francisco Gorostiaga, ex combatiente
de la Guerra Grande, ordenó la construcción de un tajamar.
Desde entonces el Carumbey, como se lo denominaba fue tajamar
donde llegaban los animales, pero también los bañistas en
los días de verano. E1 Ykuá Pytá ahondado para salvar la necesidad
de agua potable durante la sequía de 1.886, fue alambrado
en 1.909. Se constituyó siempre en el orgullo de los guaireños
. Aprovechando el flujo de agua se construyó una piscina en
1.924 y dos años después aquello se transformó en el sitio
de recreo que hasta hoy es, con confitería y servicios al
público. Fue siempre el centro de las tertulias culturales
y políticas. El intendente Silvio Codas, en 1.936 designó
al Ykuá Pytá con el nombre del poeta. Este había muerto en
1.933, a la edad de 39 años. Desde 1.940 el olvido convirtió
en parque abandonado al Ykuá Pytá, hasta que en 1.962 el intendente
Gilberto Careaga remodeló la plaza y cultivó árboles. La escultura
alegórica a la memoria de Ortíz Guerrero se debe a la iniciativa
de un amigo de adolescencia de Manú, Eugenio Friedman. La
obra es del escultor Javier Báez Rolón. Al cumplirse el 8
mayo de 1.983 cincuenta años de su muerte, siendo intendente
el Dr. Nery González, se trasladaron sus cenizas de La Recoleta,
al Parque que lleva su nombre. Por fin se cumplió su testamento
hecho canción: reposar bajo las alas de un Panambí, en su
tierra natal. A1 intendente Dr. David Obregón le correspondió
llevar adelante las obras que definitivamente dan sustentabilidad
a la laguna y al Parque. La extracción del barro que colmataba
dos metros y medio de la laguna, se logró en 8 meses de trabajo.
Ahora el agua es cristalina, producto de un trabajo de ingeniería
que recoge el desague pluvial, sin que llegue a las orillas
del Ykuá Pytá. La laguna tiene una superficie de 1 hectárea,
con 3 metros de profundidad. Se ha colocado un pontón en el
centro y fuentes de agua que elevan sus chorros, entre los
cuales se navega en las canoas puestas a disposición de los
interesados. Rodeándola hay un circuito peatonal, canchas
de arena, plantaciones de árboles nativos y piscina olímpica.
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